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Grupos de apoyo a NaBai defienden en un manifiesto el acierto y la necesidad del proyecto

el texto puede suscribirse en la dirección "aurreranafarroabai@gmail.com"

El documento, que reafirma como prioridad de la coalición el cambio político en Navarra, ya ha recabado 300 adhesiones

d.n. - Jueves, 11 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:19h.

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Público asistente a un mitin de NaBai en el Anaitasuna.

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pamplona. "Hay mucho ruido alrededor de NaBai. Un ruido que no nos deja escuchar como debiéramos la ilusión de los 80.000 navarros y navarras que apostaron por NaBai para impulsar el cambio pluralista que Navarra necesita. La ilusión de la Navarra alternativa, cívica y progresista". Así comienza el manifiesto elaborado por grupos de apoyo a la coalición, que proclama "el acierto y la necesidad" del proyecto.

El documento reivindica la "plena vigencia" de los principios fundacionales, a la búsqueda de "una necesaria segunda transición", propiciando ese cambio político en Navarra desde "la integración de realidades dispares", así como desde "el aprendizaje de la convivencia y cooperación entre diferentes y el respeto al discrepante".

El texto, que puede suscribirse en aurreranafarroabai@gmail.com y al que ya se han adherido 300 personas, urge a aparcar "diferencias y ruidos", a olvidar "rencillas y agravios", para concentrarse en construir "una organización eficiente" y desarrollar "unas bases ideológicas y programáticas en las que todos y todas nos sintamos cómodos". Básicamente porque, "a pesar de las discrepancias tan ruidosamente manifestadas en los últimos tiempos", no se aprecian diferencias ideológicas "que justifiquen acabar con el mejor instrumento que ha tenido el vasquismo y la izquierda en Nafarroa".

En consecuencia, el manifiesto resalta que "la base social de NaBai ni entendería ni perdonaría cualquier actuación o decisión que, con el pretexto que sea, la ponga en peligro o trate de excluir a quien esté dispuesto a trabajar en y por ella".

En el texto también se reconoce -y se agradece- el papel "fundamental" de los partidos y sus afiliados en este proyecto, si bien se reclama que se tomen en consideración "otras realidades, espacios y formas de actuar" entre las que no se incluye a la izquierda abertzale ilegalizada. Tras admitir su derecho a reconstruirse a través de la acumulación de fuerzas soberanistas, el documento explicita que su espacio es "diferente" al de NaBai, a cuyos partidos se conmina a "no estar en dos espacios políticos a la vez".

"Sólo la derecha y los impulsores de ese polo necesitan confundir estos espacios como paso previo a la desaparición del proyecto fundacional de NaBai", se apostilla.

movimiento plural El manifiesto hace una defensa cerrada de la pluralidad de NaBai, concretando que "su gran virtud y seña de identidad ha sido precisamente estar abierta al amplio espectro del vasquismo y progresismo de Navarra". Por eso mismo se acepta como "natural" que surjan discrepancias, pero no desde luego su "exhibición impúdica".

Texto íntegro del manifiesto 'Nafarroa Bai aurrera'

Hay mucho ruido alrededor de NaBai. Un ruido que no nos deja escuchar como debiéramos la ilusión de aquellos 80.000 navarros y navarras que apostaron por NaBai para impulsar el Cambio pluralista que Navarra necesita. La ilusión de la Navarra alternativa, cívica y progresista. La misma ilusión que confirman tozudamente las encuestas, a pesar de despiadados ataques desde fuera, y de, por qué no reconocerlo, la exhibición impúdica de nuestras diferencias internas.

Nafarroa Bai es un movimiento plural en el que convergen diferentes culturas políticas (vasquistas y nacionalistas, progresistas y de izquierda)y diferentes formas de participar en política, (con nabaizales militantes de partidos y nabaizales no afiliados). Con un proyecto fundacional, ponencias y programas que tomaron vida en el debate entre nabaizales, para articular con la otra izquierda la mayoría social progresista que hay en Navarra . Solamente desde este entramado, aceptando la pluralidad y las diferencias, consolidando un proyecto común, puede Nafarroa tener una alternativa de gobierno. Lo sabemos la mayoría de los nazaizales y lo saben nuestros opositores políticos. Todo lo demás servirá para conseguir objetivos parciales para uno u otro partido, pero el ansiado Cambio será un imposible.

Nuestra diversidad, nuestra ausencia de frentismo, nuestra pluralidad, son parte de nuestra fortaleza; pero es natural que surjan discrepancias. El problema no es que surjan, sino cómo son tratadas. Y desde el interior de la Coalición se está produciendo demasiado ruido, insoportable para los miles de nabaizales que nos ilusionamos con “otra forma de hacer política”.

Si hoy comparecemos en nuestra calidad de nabaizales, es para alertar de peligros, más allá del ruido, que están anidando en el interior de NaBai, poniendo en riesgo su propia existencia. Nos referimos a los cantos de sirena que desde instancias interesadas se lanzan a sus componentes; a la orientación por puros cálculos electorales; a la tentación de hegemonías excluyentes; a la pretensión reduccionista de convertir a NaBai en el espacio de “acumulación de fuerzas soberanistas”, cuando su gran virtud y seña de identidad ha sido precisamente la de estar abierta al amplio espectro del vasquismo y progresismo en Navarra; o a la acomodación de parte de su base social más activa en el más estéril victimismo y derrotismo. Esto es lo que nos asusta y ante lo que creemos necesario reaccionar. Por eso manifestamos:

  1. Que nos reafirmamos en el acierto y necesidad, hoy más que nunca, de una plataforma política como Nafarroa Bai, capaz de integrar realidades dispares, y de emprender juntos el difícil aprendizaje de la convivencia y cooperación entre diferentes y el respeto al discrepante. De luchar unidos por el Cambio político en Navarra, y otra forma de hacer política, hacia una necesaria Segunda Transición. Reivindicamos pues la plena vigencia de los principios que inspiraron el nacimiento de NaBai y han sustentado su andadura hasta hoy.
  2. Reconocemos y agradecemos el papel fundamental que los partidos y sus afiliados tienen en este proyecto, pero también queremos subrayar que hay otras realidades, espacios y formas de actuar que deberían ser tomadas en consideración en su organización. Nafarroa Bai es la plataforma idónea para ensayar nuevas formas de estar y hacer política, más cercanas y acordes con el mundo actual.
  3. Reconocemos el derecho de la izquierda abertzale ilegalizada a reconstruirse a través del “proceso de acumulación fuerzas soberanistas” que desee dirigir. Pero entendemos que su espacio político es un espacio diferente al espacio político de NaBai. Los partidos nabaizales deben tener claro que no se puede estar en dos espacios políticos a la vez. Sólo la Derecha y los impulsores de este polo necesitan confundir estos espacios, como paso previo a la desaparición del proyecto fundacional de NaBai.
  4. A pesar de las discrepancias tan ruidosamente manifestadas a través de los últimos tiempos, no vemos diferencias ideológicas que justifiquen acabar con el mejor instrumento que ha tenido el vasquismo y la izquierda en Nafarroa . Por eso, estamos seguros de que la base social de Nafarroa Bai ni entendería ni perdonaría cualquier actuación o decisión que, con el pretexto que sea, la ponga en peligro o trate de excluir a quien esté dispuesto a trabajar en y por ella.
  5. El tiempo corre y urge aparcar diferencias y ruidos , olvidar rencillas y agravios, y concentrar esfuerzos en la construcción de una organización eficiente y en el desarrollo de unas bases ideológicas y programáticas, basadas en el Proyecto Fundacional, en las que todos y todas nos sintamos cómodos. El debate y unos nuevos Encuentros pueden ser la mejor oportunidad.Todos los nabaizales lo agradeceremos y la ciudadanía lo premiará.

Las cien primeras firmas

Aingeru Epalza, Ainhoa Santamaria, Alejandro Arizkun, Amado Akerreta, Amaiur Elizari, Ana Ansa, Ana Vilches, Ander Murillo, Andoni Sola, Aingeru Armendariz, Arantxa Agirrezabalaga, Arantxa Escribano, Antton Urra, Beñat Larrea, Bixente Serrano Izko, Camino Zamarbide, Eduardo Lakasta, Edurne Egino, Elita Rekarte, Endrike Sarasa, Eunate Olkotz, Enrique Cano, Eva Sorbet, Felipe Uriarte, Fernando Mikelarena, Fernando Altadill, Francisco Urra, Goio Monreal, Gregorio Urdaniz, Gillen Epalza, Guillermo Ezkieta, Gurutze Arrieta, Iñaki Akerreta, Iñaki Asiain, Iñaki Astarriaga, Iñaki Leatxe, Izaskun Goñi, Jabier Bermejo, Jabier Zubiri, Jokin Aldabe, Jokin Elizari, Jokin Ezkerro, Jon Sanz, Jose Ignacio Lakasta, Jose Miguel Reta, Jose Miguel Gamboa, Joselu Azpilkueta, Josetxo Azkona, Josu Alzorriz, Josu Agirre, Joxemari Aierdi, Joxemari Aizpurua, Juan Carlos Goienetxe, Juanjo Dominguez, Juanjo Serrano, Karlos Santesteban, Koldo Akerreta, Koldo Asiron, Koldo Lasa, Larraitz Trinkado, Leire Sagastibeltza, Luisa Castiella, Lurdes Ezpeleta, Leire Zabalza, María Oscoz, María Inocencia Ziriza, Maialen Zarranz, Martin Arizmendi, Martintxo Arbilla, Miguel Angel Garcia de Eulate, Melba Luz Calle, Mikel Burguete, Mikel Etxegarai, Mikel Iriarte, Nekane San Jose, Mikel Satrustegi, Natalia Epalza, Nerea Alonso, Pablo Epalza, Paco Roda, Patxi Leuza, Patxi Sarasa, Pedro Arrese, Pedro Etxeberria, Peio Aierdi, Peio Gurbindo, Peio Monteano, Pello Goñi, Rebeka Arraras, Ricardo Gomez de Segura, Ruben Oneca, Tere Saez, Santiago Aldako, Virginia Aleman, Xabier Arakama, Xabier Epalza, Xabier Kamino, Xanti Zubieta y Yolanda Garde.

El precedente de enero de 2004

Una iniciativa del mismo tenor vio la luz en enero de 2004, meses después de los comicios forales que depararon la mayoría absoluta de UPN-CDN y poco antes de que NaBai recabara en las generales más de 61.000 votos, para la consecución de un escaño en su primera cita electoral. Los firmantes de aquel manifiesto ya explicitaban que lo que les unía eran sus "adhesiones vasquistas y progresistas". En concreto, expresaban que ese ser vasquista significaba oponerse a la Navarra "exclusivamente castellana". El ser progresista representaba la defensa de todos los derechos humanos, "el primero el de la vida"; "romper el coto privado político, económico, social y cultural" vigente en Navarra; o desarrollar un transversalismo "que contemple la pluralidad como riqueza, no como amenaza". "Una lista conjunta vasquista y progresista puede convulsionar la política navarra si se hace en torno a un programa de mínimos", se apuntaba. Así fue.
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