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"Una reacción rápida ha evitado una catástrofe"

los médicos destacan que los niveles de toxicidad eran leves o leve-moderados

Subrayan la logística empleada para atender a 26 niños en una hora y que el tratamiento con oxígeno fue suficiente

a. ibarra/m. gonzález - Martes, 9 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:18h.

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pamplona. La rápida reacción del personal de la escuela infantil, que alertó de la situación nada más producirse el escape, evitó una catástrofe. "De lo contrario estaríamos ante una tragedia de dimensiones difíciles de calcular. Ha sido una fortuna importante", aseguró ayer Enrique Bernaola, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Virgen del Camino. Bernaola también destacó la "logística" empleada para "recibir y atender a 26 niños en una hora, todos a la vez y con una intoxicación cuyo alcance no sabíamos, ha supuesto un esfuerzo importante del servicio de urgencias de Virgen del Camino". Afortunadamente la situación de los niños ha sido relativamente buena, salvo alguno de ellos que "se encontraba un poco más adormilado".

Cuando se inhala monóxido de carbono al tener una "afinidad" importante, "mucho más que el oxígeno a la hemoglobina", se forman unas moléculas que son tóxicas para el organismo y que pueden dar, dependiendo del tiempo de inhalación y de cantidad de monóxido inhalado, desde cuadros graves o menos graves como éste. "Nos ha tranquilizado comprobar que era leve. Se han distribuido en las diferentes plantas del hospital, en Observación y en Urgencias a los niños para su tratamiento con máscaras oxígeno ", indicaron.

A primera hora de la tarde se hicieron analíticas a los niños que estaban en "mejor condición clínica al ingreso y se habían catalogado como más leves; se ha visto que los niveles habían bajado" por lo que a esas horas sólo permanecieron los que estaban más intoxicados (siete niños y un adulto). En los casos más graves se decidió demorar la segunda analítica aportando más oxígeno para mandarlos a casa en "condiciones de tranquilidad para todos, y evitar una tercera determinación". Finalmente, sólo una monitora quedó ingresada.

La muerte por intoxicación con monóxido de carbono se llama la "muerte dulce porque no se ve, no huele y además no irrita ojos ni garganta, uno no sabe en un primer momento lo que está respirando", abundó ayer Fernando Boneta, director del Hospital Virgen del Camino. "Cuando ocurre de día y con otras personas se puede detectar por los primeros síntomas que son cefaleas, vómitos, nauseas... pero si ocurre de noche con las personas durmiendo es fatal porque en pocas horas de inhalar monóxido, entre una y dos horas, el pronóstico es fatal", enfatizó. Los niños pueden manifestar, entre otros síntomas, desde somnolencia, irritabilidad y náuseas. "Nadie se hubiera percatado siendo niños de estos cuadros si fuera un caso aislado", precisaron.

Los niños que permanecieron más tiempo presentaban niveles de intoxicación mayores, leve-moderado, con valores entre 20 y 25% en sangre ya que "probablemente estarían más cerca de la fuente y preferimos darles más tiempo con oxígeno".

Los niveles bajos, el resto, se situaban entre 10 y 15% de moléculas de carboxihemoglobina en sangre. En estos casos es suficiente aplicar entre una y dos horas de oxígeno, cuando los niveles altos sobrepasan un 40%, una cifra que ninguno ha llegado a marcar. "Cuando hay muchísimas moléculas de carboxihemoglobina es cuando la situación es problemática, se puede entrar en coma e incluso fallecer".

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