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Mañana frenética para unos padres con suerte

Las familias de los 27 niños evacuados de la guardería se tranquilizaron al ver que los niños se encontraban bien, aunque la máscara de oxígeno que debían portar durante más de una hora provocó más de un lloro.

A. Ibarra/M. González

- Martes, 9 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:18h.

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FUE una mañana caótica para muchos padres y familiares pero por suerte el trajín de idas y venidas, de ambulancias y máscaras de oxígeno, no pasó de un susto. Los menores fueron trasladados a partir de la una del mediodía por personal DYA (doce voluntarios) hasta el Hospital Virgen del Camino tras recibir una primera atención médica en el propio centro infantil. Algunos padres llegaron al centro nada más conocer el suceso, otros se incorporaron ya en Virgen del Camino a donde derivaron a todos los menores. En las Urgencias de Pediatría se escuchaban lloros de niños con mascarillas de oxígeno en diferentes dependencias, nerviosos, irritables... Roberto, padre de un niño de un año, llegó a las dos y media de la tarde a Urgencias de Vírgen del Camino tras ser avisado por otra madre de que los niños habían sido evacuados de la guardería. "Ha sido un susto grande, he salido de trabajar porque en el momento en que te hablan de gas te asustas", indicó. La puerta de entrada a Urgencias se convirtió en el reencuentro más esperado para los más pequeños. Roberto, al igual que otros padres, pudo acompañar a su niño para colocarle la máscara de oxígeno. Gorka Cía en cambio pudo estar con su pequeño de dos años en todo momento. "En la guardería le han puesto oxígeno y aquí también, el niño está perfecto, la verdad es que se han hecho las cosas muy bien. Nos han dicho que estemos tranquilos, que no tendrá repercusiones en su salud", remarcó. A algunos niños no era fácil calmarlos. José Antonio Galán abuelo de Naia, de dos años y medio, fue a recogerla a la una del mediodía. "He visto a los bomberos y la policía, y enseguida me he imaginado que era la guardería. Me han hablado de un escape en la cocina", dijo. "La hemos llevado a casa pero luego nos han llamado del hospital que por seguridad les iban a hacer unas pruebas y hemos venido. La verdad es que los críos estaban la mayoría tranquilos", relató. Maite Martínez recibió una llamada de la propia guardería a la una y veinte para informarles de un escape de gas "primero nos han dicho que hubo un problema en la cocina", narraba mientras su hijo Hugo, de año y medio, era trasladado en la ambulancia; ella cogería su propio vehículo. "Primero estaba alarmada pero luego he visto que afortunadamente el niño no tenía ningún síntoma, ni siquiera mareos", señaló. Si el escape se produjo a las 12.20 para las tres de la tarde todos habían llegado al Hospital. "Al principio el personal del hospital no podía identificar a los menores hasta que llegaran sus padres", reconocía ayer Enrique Bernaola, responsable de Pediatría. "Los padres han llegado muy asustados pero cuando han visto que los niños estaban en buen estado general, todos se han tranquilizado", explicó. En teoría es peor una intoxicación en un niño que en un adulto porque "puede haber inhalado lo mismo pero tiene menor cantidad de sangre, de hemoglobina", explicó.

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